Cada uno tenemos una visión del mundo propia.

Está conformada por nuestro sistema de creencias, lo que pensamos en relación a nuestras vivencias y lo que creemos de éstas (creencias). Creamos trances a través de nuestro cuerpo emocional y memoria (bioquímica) con la que gestamos un cuerpo emocional y lo transmitimos a través del lenguaje.

Tu visión del mundo está alimentada de las prácticas diarias (conscientes e inconscientes) dando paso a una serie de acciones en nuestro día a día (desde lo más simple como decidir qué vas a desayunar hasta cuál es tu mayor pasión en esta vida).

Cada paso evidencía nuestra visión del mundo y ese bagaje que nos acompaña y proyecta nuestra percepción en cada área de nuestra vida, obtenemos resultados que a veces nos gustan y celebramos, y otras tantas nos equivocamos o no lo logramos y se nos olvida celebrar ya que de ahí surge el mayor aprendizaje. En este punto tenemos la opción o posibilidad de abrirnos a nuevas posibilidades (aceptando y abrazando lo que es) para entonces a través de ese CAOS liberarnos y llevarnos al PUNTO CERO donde además de desaprender, nos permitirnos hacerlo desde una mayor conciencia, apertura y libertad.

La visión del mundo manifiesta la realidad o la verdad de cada uno a través de aquellos filtros que vamos generando.

Recuerda que no hay verdades absolutas, sino percepciones y puntos de vista diferentes.

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